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Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta cualquiera que quiera emprender un negocio por primera vez es la búsqueda de financiación, que la mayoría de las veces da lugar a más de un dolor de cabeza indeseado. Hay muchas personas con un gran potencial que terminan cesando en el empeño de levantar un negocio por no verse capaces de seducir a inversores o buscar otras opciones de inversión alternativas, lo que se traduce posteriormente en frustración y en tener que renunciar a muchos sueños e ilusiones. Pero lo que muchos no saben es que existen algunas formas de financiar los negocios sin tener que pedir o gastarse mucho dinero.

Una de estas formas podría ser la de comenzar con un producto o servicio que se venderá a un cliente inicial para luego venderlo a un público mucho mayor. Es lo que Luis Martín Cabiedes denomina, en su libro ¿Tienes una startup?, como modelo de transformación de servicio en producto. Otro modo sería la que siguen las empresas que se basan en la economía colaborativa, que alquilan una plaza o espacio en que se realizan las transacciones del mercado pero con un coste muy bajo, pues solo facilitan el medio o lugar, y también se podría seguir lo que se denomina modelo de escasez, para que el cliente compre y pague rápidamente en base al reclamo de que existe un limitado número de productos, para así luego pagar a los proveedores.

El pago por suscripción o por adelantado serían otros de los modelos que se puede barajar a la hora de comenzar con un negocio y son formas que aseguran al emprendedor que se comprará su producto o servicio. Como se ve, existen diferentes fórmulas, que a veces se desconocen o no se tienen en cuenta, que minimizan mucho los riesgos iniciales y gracias a las cuales no hay que renunciar a una buena idea por no contar con toda la financiación deseada.